Casualidades

No tiene más de 60 años, pero podría tener setenta u ochenta…o cuarenta, de esas personas sin edad que nos encontramos de vez en cuando, que nos sorprenderían si tuviéramos el tiempo suficiente de poder dedicarles una mirada, un amago de sonrisa o un simple “¿pero quién eres?”. De que vive en la calle no nos cabe la menor duda, va con su abrigo negro largo y ostentoso, sacado dios sabrá de donde, pero raído por el tiempo y el lugar. De los bolsillos del gran abrigo negro aparecen un sinfín de objetos de dudoso origen y aún más dudosa utilidad. El viejo vagabundo arrastra un saco de tela, no muy lleno, casi lo arrastra de manera fingida pues parece estar lleno de aire o de recuerdos. Ninguna de las dos cosas parecen significar gran cosa para él, ¿por qué deberían serlo? Anda zarandeándose, deambulando, sin rumbo fijo, casi por inercia. No tiene a donde ir y no quiere detenerse así que sigue caminando con su saco de tela desgastado, su abrigo raído y sus pesares disimulados por una larga barba ceniza y unos ojos quemados por el alcohol. Se acompaña de alguna botella que nunca distingo a ver con claridad, puede ser algún licor casero o algo peor. En cualquier caso, la presencia del alcohol le hace sentirse cómodo y no parece incomodarse ante las miradas llenas de prejuicios de quiénes le rodean, como yo mismo. Hacía  tiempo que venía observando este pobre hombre, sin acercarme, sin decirle una sola palabra y con el temor a que una de las suyas me dejase en evidencia. Se sentaba en uno de los bancos del parque, cerca de una fuente llena de graffittis que no solía tener agua. Allí empezaba de nuevo su danza de movimientos arrítmicos, acompañada esta vez de un tetrabrik. Aquel día siguió sacando todo tipo de cosas de sus bolsillos, pero lo que no faltaba nunca era su juguete saltarín, una antigualla de muelles oxidados con una cabeza de bufón basculante, y su pipa. Fumaba en pipa, no sé de donde sacaría el tabaco, supongo que del mismo lugar que todo lo demás, pero este hombre, dejado totalmente, aún fumaba en pipa. Me maravilla lo paradójico del asunto. Ese día siguió jugando, fumando y bebiendo y la gente que pasaba alrededor eran simplemente invisibles para él. Como cualquier otro día.

Aquel día llegó una chica al parque, no es que fuera algo totalmente inusual, es sólo que me llamó la atención el hecho de que pasara y se sentara por allí. No era la primera vez que la veía, de hecho me había fijado en ella la semana pasada, estaba sentada justo donde ahora se encontraba el hombre de la pipa. Casi no me había fijado, tan sorprendido estaba en su presencia ese día, pero llevaba una especie de fiambrera. Quizás encontraba agradable este sitio para su pausa, o simplemente era lo que tenía más cerca fuera de la zona de oficinas que se veía a la derecha del parque. Era rubia, alta y tenía una cara especialmente triste, o preocupada, no sabría decir.

La chica había decidido sentarse en aquel lugar aún a sabiendas que aquel borracho podría incomodarla, o eso es lo que yo pensaba. Pero ella no parecía ni mucho menos molesta. Mientras comía de forma discreta su sandwich, se dedicaba a contemplar el espectáculo de aquel hombre que no cesaba de jugar con ese muelle. Lo miraba fijamente, como queriendo escudriñar cada uno de las acciones que realizaba.

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A midsummer’s night blogger…

Hace calor, mucho calor… llevo sudando, pues no sé, quizás desde que llegué a mi pueblo murciano hace una semana. La playa no está muy lejos, pero lo suficiente como para que ni la mínima pizca de aire se deje sentir.  Hace mucho calor y el ventilador barato y azul que he comprado hoy hace no cumple del todo bien su función. De todas las cosas interesantes que podía hacer una noche de 15 de julio, elijo la de escribir unas líneas sin rumbo fijo. Puede resultar patético o aún peor, típico… pero hoy en día parece una opción más que evidente. Hay un objetivo en todo blogger, supongo que es el de plasmar sus fantasías, o sus deseos, o sus frustraciones, o sus anhelos… o todo junto. Pues entonces este rinconcito de internet que inauguro junto a mi nuevo y cascado ventilador se va a componer de eso, de contar cosas…no vaya a ser que alguien se pierda y por casualidad me encuentre, y pase unos minutitos de su tiempo conmigo. No pretendo ser original, ni siquiera el título de esta entrada lo es. Ni tampoco la foto de cabecera… pero bueno, había que empezar de alguna manera… Vaya, el ventilador se ha parado…y cómo se siente el bochorno de este julio asesino… esperemos que sólo sea el temporizador o…bueno, es sólo un ventilador…así que sólo puede ser eso…

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